China confirmó este miércoles una visita oficial del secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, cuatro meses después de que fuera suspendida debido a las tensiones por un supuesto envío de un globo espía desde el gigante asiático.
El vocero de la Cancillería, Wang Wenbin, anunció que la visita se realizará del 18 al 19 de junio, informó Prensa Latina.
La información se conoció horas después de una conversación telefónica entre el canciller Qing Gang y Blinken, donde repasaron temas considerados sensibles en las relaciones bilaterales y continuaron así sus esfuerzos por distender las tensiones existentes.
“Hablé por teléfono con el Consejero de Estado y Ministro de Relaciones Exteriores de la República Popular China, Qin Gang, esta noche. Discutió los esfuerzos en curso para mantener abiertos los canales de comunicación, así como los problemas bilaterales y globales”, publicó Blinken en su cuenta de Twitter el miércoles.
Agregó que Washington continuaría los contactos diplomáticos para plantear inquietudes en algunas áreas y explorar oportunidades para una posible cooperación.
Por su parte, el canciller Qing condenó los intentos de Washington de interferir en asuntos puramente internos y pidió a Beijing que deje de socavar su soberanía nacional, su seguridad y sus intereses de desarrollo.
Qin señaló los obstáculos y desafíos que han surgido desde principios de este año para que las relaciones bilaterales vuelvan a un camino estable y reiteró su compromiso con los principios de respeto mutuo, coexistencia pacífica y cooperación de ganar-ganar.
Instó a la parte estadounidense a dar pasos firmes para mejorar las relaciones, honrar los compromisos adquiridos con el gigante asiático, gestionar adecuadamente las diferencias y promover aún más los intercambios.
base de inteligencia
La visita de Estados Unidos se produce en medio de renovadas fricciones por los informes sobre la supuesta apertura de una base de inteligencia china en Cuba, con el objetivo de monitorear al Norte.
Tanto Pekín como La Habana han rechazado tales acusaciones, considerándolas una jugada más intervencionista de Washington y un claro ejemplo de difamación.
Incluso China ha advertido que por más calumnias que difunda Estados Unidos, no puede dañar su sincera y longeva amistad con el país más grande de las Antillas.