con una espátula
Daniela se encontraba en casa de su madre el 7 de marzo de 2019 porque no había internet en su departamento ubicado en el estado Bolívar. Durante el día, hubo información en las redes sociales sobre cómo el país se estaba cerrando lentamente.
Por Ahiana Figueroa, Brian Contreras, Jhoalys Siverio, Marisabel Díaz / talcualdigital.com
“No me importó en ese momento. Lamentablemente pensamos que si no me afecta, nada lo hará. Le dije a mi mamá: Bueno, si se va la luz, por lo menos tenemos gas porque con una cocina eléctrica sería triste para nosotros”, recuerda.
Se va a dormir con la idea de que Bolívar no se verá afectado por la falla eléctrica. La región contiene el Embalse El Guri, el cual está delimitado por la presa del mismo nombre y donde se ubica la central hidroeléctrica Simón Bolívar. Sin embargo, pasadas las 22.00 horas, le tocó, tras un único corte de luz y a las 12.00 horas. Oscuridad sobre todo el estado.
“Sentí mucha incertidumbre. Cuando me di cuenta que todo el país estaba sin electricidad. No sabía lo que estaba pasando porque incluso perdí la señal del teléfono. Solo agradecí porque a la casa de mi mamá le daban gas y teníamos comida”. “, añadió.
Este jueves 7 de marzo se cumplen cinco años del mega apagón que dejó sin servicio eléctrico a millones de venezolanos durante casi una semana en 20 de los 23 estados del país y afectó las telecomunicaciones y el suministro de agua potable. Hoy, en 2024, Venezuela sufre continuos apagones, mientras el Estado implementa un plan de racionamiento eléctrico. Se extiende más allá del tiempo programado, cuando ocurren fallas continuas en el servicio que duran desde minutos hasta horas, y después de explosiones e incendios en plantas o transformadores.
Nueve años antes del mega apagón, el fallecido presidente Hugo Chávez declaró una emergencia eléctrica para abordar las fallas de infraestructura mediante la financiación y la contratación de empresas privadas. Para compras de equipos sin necesidad de licitación. Lo ocurrido en 2019 demostró que este plan fue un completo fracaso.
Un informe de la ONG Transparencia Venezuela determinó que El 61% de los recursos destinados al sistema eléctrico fueron desviados por eventos irregulares. La investigación encontró que entre 1999 y 2016, se gastaron 37,6 mil millones de dólares en el plan, con “precios excesivos” y se descubrió una corrupción de 23,033 millones de dólares.
Cristy Rangel, Coordinadora de Transparencia Venezuela, también sostiene que en el sector eléctrico se han tomado decisiones que han afectado el sistema. Por ejemplo, las termoeléctricas operadas como centrales sufrieron obras de ampliación y consumo de combustible no apto para su operación.
La nacionalización de empresas del sector se produjo en 2007 con la creación de la Corporación Eléctrica Nacional. El control total se logró en 2010 cuando la Asamblea Nacional aprobó la Ley Orgánica de Sistemas y Servicios Eléctricos que lo transformó. Corpoilec es operador único de los procesos de generación, transmisión, distribución y comercialización.
Rangel agregó un tema que viene siendo recurrente: los recursos asignados al sistema eléctrico a través de la legislación presupuestaria y de deuda. En los documentos oficiales de cada ejercicio fiscal del año anterior se autoriza financiamiento para la misma obra para la cual no hay avances.
“Proyecto Central Hidroeléctrica Tacoma figura como receptor de activos desde hace varios años en la ley de préstamos especiales, aunque la obra ha quedado paralizada. Incluso este proyecto de ley de asignaciones especiales para 2024 tiene 66 millones de dólares destinados a ello. Esta obra junto con otras obras eléctricas obtendrán una línea de crédito de $661 millones”, explicó.