con una espátula
Si pensamos en Colombia, lo primero que nos viene a la mente probablemente sea una bandeja grande y abundante de paisa o un delicioso ajiaco. ¿Y en Venezuela? Las arepas con decenas de rellenos diferentes son la respuesta inmediata. ¿Perú? ¿Ceviche, México? ¿Tacos argentinos? ¿Asado, El Salvador? pupusas Y, así, podríamos pasar horas enumerando los variados y deliciosos platos que caracterizan a cada uno de nuestros países de América Latina, donde tenemos muchos elementos en común.
como es
La comida nos une. A cada uno de nosotros se nos hace la boca agua por un plato que forma parte de nuestro patrimonio gastronómico y de nuestra historia. Son alimentos que saben a familia, a reencuentros, a infancia y a amigos. Son alimentos que han estado en nuestro paladar durante generaciones.
Pero ¿y si dejan de ser así?
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que “los sistemas agroalimentarios son muy vulnerables a las crisis y perturbaciones causadas por los conflictos, la variabilidad climática y los fenómenos meteorológicos extremos, y la contracción económica”.
¿A qué se refiere? Proyecciones de cambios en los patrones de precipitaciones, un potencial aumento de las temperaturas de al menos 2,5° y la intensidad de eventos climáticos que podrían afectar la siembra y la cosecha, introducir nuevas plagas, afectar los conflictos por la tierra y afectar la productividad de nuestros campos y los precios de nuestros alimentos y consumo.
El Banco Mundial pidió “medidas urgentes para abordar todas las formas de malnutrición, en particular medidas climáticamente inteligentes” para junio de 2023. En esta línea, la organización internacional Acción contra el Hambre propone la agronomía, la agrosilvicultura o incluso la hidroponía como forma de “realizar el derecho a la alimentación, proporcionar nuevas bases para un sistema alimentario sostenible, una agricultura resiliente y una buena nutrición”.
Para continuar leyendo, haga clic aquí.