con una espátula
Foto: Cortesía de Militar
El 23 de noviembre, se inauguró una estatua en honor del perro de rescate Wilson y los comandos que participaron en la Operación Esperanza: la búsqueda y el rescate de cuatro niños indígenas, Leslie, Soleini, Tien Noriel y Christine, durante 40 días. En el bosque entre Guaviare y Caquetá –
Por el espectador
Entre los invitados se encontraba el comando Christian David Curran, mejor conocido como el perro guía de Wilson, quien se perdió en el bosque mientras buscaba niños. Curran revela detalles no revelados de la operación y lo que le sucedió a su amigo de confianza Wilson.
El hombre de uniforme le aseguró a Wilson que la tormenta en el bosque lo asustaba. “El perro tuvo un comportamiento desconocido, ya que actuó para huir de nosotros debido a la fuerte tormenta que había en ese momento. Estaba protegido por el collar, pero debido a los rayos y el fuerte ruido, el ejemplar rompió el cuello”, dijo en conversación con Caracal Radio.
Los ruidos fuertes, como los truenos y la pólvora, pueden asustar a cualquier perro. Su oído es mejor que el nuestro. “Estos perros, ante cualquier sonido, pueden enfadarse y huir”.
El uniformado, que llevaba dos años y medio al lado de Wilson, no dejó nunca de buscar a su fiel amigo en el bosque. Otras unidades de la zona vieron al perro, pero ninguna pudo atraparlo. Incluso renunciaron a la comida y utilizaron dos perros en el celo, pero nada funcionó con resultados favorables.
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