El gobierno argentino mantendrá por ahora el sistema de control de divisas vigente desde 2019, con una decena de tipos de cambio diferentes.
Texto: RFI/AFP
El gobierno ultraliberal argentino de Javier Milli anunció este lunes una devaluación de la moneda de más del 50%, uno de los pasos centrales de un plan de austeridad masivo que incluye recortes a los subsidios a la energía y al transporte.
“No podemos seguir gastando más de lo que recaudamos”, dijo tajantemente el ministro de Economía, Luis Caputo, encargado de anunciar una batería de medidas de choque con las que Miley pretende poner de pie a la Argentina tras verse golpeada por una inflación del 140% anual. con un nivel de pobreza del 40%.
El nuevo gobierno no renovará contratos de menos de un año en el estado; Tampoco lo hará la publicidad. El número de ministerios se reducirá a la mitad, de 18 a 9. El dinero discrecional que fluye de los estados federados a las provincias se reducirá al “mínimo”. Las licitaciones para nuevas obras públicas serán cosa del pasado y las obras sancionadas que no hayan comenzado quedarán paralizadas.
Pasaremos unos meses malos en Argentina
“Vamos a estar peor que nunca durante unos meses”, advirtió Caputo sombríamente. Pero “si continuamos como estamos, inevitablemente nos dirigimos a la hiperinflación”.
Milley, un economista de 53 años que blandió una motosierra durante la campaña para simbolizar su idea de recortar el gasto público, asumió el cargo el domingo y descartó cualquier “regularismo”.
El Presidente ha propuesto un ajuste del gasto público equivalente al 5% del PIB.
Sus primeras decisiones fueron elogiadas por el FMI, con el que Argentina mantenía un programa de crédito por 44 mil millones de dólares. La compañía reveló que “apoya la decisión de Miley”.
Víctor Becker, economista de la Universidad de Belgrano, señaló que el plan anunciado conducirá “definitivamente” a “un proceso de desintegración”. “La pregunta es en qué momento podremos salir de esta situación. Dependerá de cuánto cambio político signifique la entrada de flujos de inversión”, añadió.
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¿Cómo es el tipo de cambio en Argentina?
“El tipo de cambio oficial va a valer 800 pesos, para que realmente los sectores productivos tengan los incentivos adecuados para aumentar la producción”, dijo Caputo en un discurso previamente grabado.
El jueves pasado, último día hábil del gobierno de Alberto Fernández, el tipo de cambio oficial fue de 391 pesos por dólar. Por tanto, la depreciación supera el 50%.
El gobierno mantendrá por ahora el sistema de control de divisas vigente desde 2019, con una docena de tipos de cambio diferentes.
Con una historia de crisis persistentes, los argentinos desconfían de su moneda y dependen de los dólares para ahorrar o comprar y vender activos como bienes raíces o automóviles. Y temen que la volatilidad del mercado cambiario afecte incluso los precios de las materias primas básicas.
“La devaluación fue planificada y los trabajadores sufrirán. Vamos a enfrentar una situación difícil, vamos a estar en la pobreza y la situación va a ser más difícil”, dijo a la AFP Gabriel Álvarez, un profesor de 57 años, tras el anuncio.
¿Qué pasa con los subsidios?
“Hoy el Estado mantiene artificialmente precios muy bajos en las tarifas de energía y transporte a través de estas subvenciones”, afirmó el ministro, refiriéndose al dinero que gasta el erario público para mantener los precios reducidos.
“Pero estos subsidios no son gratuitos, sino que se pagan con inflación. Lo que te dan en precios de boletos, te lo cobran con aumentos en los supermercados. Y con inflación, los pobres financian a los ricos”, dijo Caputo.
Martín Carrascal, un estudiante de relaciones públicas de 19 años, cuestionó si el subsidio debería eliminarse por completo. “No creo que los eliminen por completo porque la gente no sobrevivirá”, dijo el joven.
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¿Y la asistencia social?
En su inquisitivo discurso, Miley advirtió que los tiempos serían “difíciles”, aunque prometió que “la luz” se vería más tarde. Y sostuvo que el Estado consideraría gastar en asistencia social “para los caídos”.
¿Funcionará el gobierno?
Las medidas de austeridad incluyeron la reducción del tamaño del Estado y, sobre todo, la paralización de iniciativas de obras de infraestructura financiadas con fondos públicos que aún no habían comenzado.
A partir de ahora, explicó Caputo, las obras públicas serán financiadas con fondos privados.
El analista de la Economist Intelligence Unit, Nicolás Saldrias, dijo que la interrupción de las obras públicas tendría “un impacto significativo en la economía, particularmente en las provincias que dependen de ellas para la creación de empleo”.
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