Los ambientalistas han advertido que el petróleo derramado en un punto entre la refinería El Palito de Puerto Cabello y la planta Centro de Morón podría llegar al Parque Nacional Morrocoy a finales de agosto.
Francisco Chirinos la mañana
Ocho días después de que apareciera una enorme mancha negra de residuos petrolíferos en la playa continental de Boca de Arros, pescadores artesanales y prestadores de servicios turísticos se ven afectados por la imposibilidad de llevar a casa su sustento diario.
“Desde el momento en que se detectó el derrame tuvimos que suspender la pesca, justo en un momento en el que disfrutábamos cada día de los bancos de peces”, dijo un pescador que prefirió permanecer en el anonimato.
Cientos de familias de la parroquia Boca de Arros sobreviven pescando en sus playas. A ellos se suman varias personas que van a pescar allí desde Tukakas. Incluso desde Boca de Yaracuy y Morón, muchos se dirigen a la zona de entrada del estado Falcón para realizar sus actividades pesqueras.
La cicatriz progresa
Ambientalistas nacionales e internacionales han advertido que el petróleo que se derramó hace dos semanas en un punto entre la refinería El Palito en Puerto Cabello y la planta Centro en Morón se está moviendo con las corrientes oceánicas hacia Tucacas, y pronostican que será el fin. En agosto llegará al Parque Nacional Morrocoy, lo cual tiene sentido.
Victoria González, directora de la Fundación Ambientalista Azul en el estado Falcone, pidió ayer información oficial de Pdvsa y qué se está haciendo para remediar el fuerte impacto ambiental que han tenido estos derrames.
Hasta el momento las autoridades no se han pronunciado al respecto.
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