Nadie ha dominado el Mundial como Mario Zagalo, fallecido este viernes a los 92 años: la legendaria estrella brasileña ganó la máxima competición del fútbol como jugador y entrenador.
Arquitecto de la santidad del ‘Jogo Bonito’, una marca global de espectacular fútbol brasileño entre los años 1950 y 1970, pocos pueden presumir de haber tenido tanto impacto al ganar el preciado trofeo de oro.
‘Velho Lobo’ o ‘El Profesor’, como lo apodó su equipo, jugó un papel clave en cuatro de los cinco Mundiales que ganó la ‘Selecao’.
En corto, donde operó con sacrificio defensivo como lateral izquierdo, pose moderna para la época, ganó dos Mundiales: Suecia-1958 y Chile-1962, ambos con Pelé.
Ya retirado, dirigió desde el banquillo al que muchos consideran el mejor equipo de la historia, que le dio a Brasil su tercera estrella en México-1970 junto a ‘O Rey’, Jairzinho, Tostao y Rivelino.
“La mayor parte de lo que me pasó en la vida y con la ‘Selecao’ es una deuda que tengo contigo”, dijo al documental de la FIFA Pelé, fallecido en diciembre de 2022 a los 82 años.
Cuarto título brasileño, Estados Unidos-1994, fue asistente de Carlos Alberto Pereira bajo Romario y Bebeto.
Su familia anunció su muerte en una nota publicada en su cuenta oficial de Instagram.
“Con gran tristeza les informamos el fallecimiento de nuestro eterno tetracampeón mundial Mario Jorge Lobo Jagalo”, se lee en el breve comunicado sobre el fallecimiento del ídolo.
“Un padre devoto, un abuelo cariñoso, un suegro cariñoso, un amigo leal, un profesional ganador y un gran ser humano. gran estatua Un patriota que nos ha dejado un legado de grandes logros”, añade la nota.
obsesión amarilla
Nacido el 9 de agosto de 1931 en Maceo, capital del estado de Alagoas (noreste) en el seno de una familia de ascendencia libanesa e italiana, Mario Jorge Lobo Zagallo inició su carrera futbolística en 1948 en el Club General América de Río de Janeiro.
En la final del Mundial de 1950, lloró como miles de compatriotas cuando Uruguay derrotó a Brasil (2-1) en el famoso ‘Maracanajo’. Se trataba entonces de un militar destinado en la seguridad del Maracaná, desde cuyo puesto presenció la herida.
Luego se trasladó a dos grandes ciudades de Río, Flamengo y Botafogo, donde se retiró y que le rinde homenaje con una estatua en una de las entradas del estadio del Olímpico Nilton Santos.
Fue convocado por primera vez por la ‘Seleção’ en la previa del Mundial de 1958 y su polivalencia le valió un hueco en el equipo que dirigía Vicente Fiola.
“Mi pasión por la selección empezó cuando no tenía jugadores ni entrenador. “El amarillo nunca sale de mi cabeza”, dijo Jagalo.
Marcó el cuarto gol y asistió a 10 en la final de la victoria de Suecia por 5-2.
En Chile, cuatro años después, y con ‘O Rey’ lesionado desde el segundo partido, tomó protagonismo junto a Garrincha, Didi y Vava para alcanzar el bicampeonato.
Dos años después de colgar las botas, en 1966, inició su carrera como entrenador en el Botafogo. Si bien tuvo una exitosa carrera en el club brasileño, fue en Brasil donde quedó inmortalizado.
Hizo lo “imposible”.
Su primera exhibición de muñecas fue cuando acalló a los escépticos que creían que el ‘scratch’, donde aterrizó 75 días antes del inicio del Mundial, no podía jugar con hombres de similar perfil.
Los silenció alineando al ‘Cinco 10’ (Pele, Tostão, Rivelino, Gerson y Jairzinho) en eras para un 4-3-3.
“Dijeron que era imposible reunir a todos en tan poco tiempo, pero ganamos la Copa del Mundo”, afirmó.
El 21 de junio de 1970, Brasil venció a Italia por 4-1 en la final y se convirtió en el primer jugador y entrenador en ganar la Copa Jagallo.
Sólo la leyenda alemana Franz Beckenbauer (1974, 1990) y el francés Didier Deschamps (1998, 2018) han igualado esa hazaña.
Como entrenador, también logró clasificar a los Emiratos Árabes Unidos para el primer y único Mundial en 1990, aunque fue despedido antes del torneo por reclamaciones de primas impagas.
Volvió a entrenar a Brasil en Francia 1998, pero perdió 3-0 ante los anfitriones en la final.
“Tuve muchos entrenadores importantes, pero sin duda, Jagalo fue el mejor”, afirmó Ronaldo Nazario, una de las grandes figuras de aquella ‘Selecao’.
Muy supersticioso, el ‘Viejo Lobo’ creía que el número 13, el día de San Antonio (13 de junio), le daba suerte: se casó con su mujer el 13 de junio y escribió la frase de 13 letras para ganar cuatro veces el campeonato. Blog
Terminó su carrera deportiva como coordinador técnico de Brasil en Alemania-2006, donde, de la mano de Pereira, perdió ante Francia (1-0) en cuartos de final.
Desde entonces ha realizado esporádicas apariciones públicas.
Por sugerencia de su familia, en los últimos años ha descrito su día a día y le ha rendido homenaje desde Instagram, donde se presenta eternamente “enamorado” de la ‘canarinha’.