Caracas Al Dia
La justicia no llegó este miércoles, seis meses después de que 40 migrantes fueran asesinados en un centro del gobierno mexicano en Ciudad Juárez, donde los activistas alegaban que persistía la impunidad a pesar de que el incidente fue considerado un “crimen de Estado”.
Medio año después del incendio en la estación del Instituto Nacional de Migración (INM), cerca de la frontera con Estados Unidos, todavía quedan en el suelo decenas de zapatos carbonizados de las víctimas.
La zona donde murieron cuatro docenas de inmigrantes y otros 27 resultaron heridos permanece a oscuras. Las paredes todavía tienen pinturas de manos sucias, las huellas de quienes le dieron vida, y las ventanas están manchadas.
Los migrantes estaban “asegurados”, encerrados por el gobierno federal a pocos metros de la frontera con Texas, frente al edificio de la Presidencia Municipal en Ciudad Juárez y a pocos metros del Puente Internacional Paso del Norte.
Humanitarios dijeron este miércoles a Efe que, aunque el Gobierno ha aprobado 140 millones de pesos (unos 8 millones de dólares) en indemnizaciones a los familiares de las víctimas, no se ha hecho justicia.
Y advirtieron que la situación estaba empeorando para quienes llegaban en la nueva ola migratoria, ya que ahora desconfiaban incluso del asilo, por miedo a morir quemados.
Ernesto Vasconcello, abogado migratorio que ha vivido de cerca el caso, expresó que “ninguna compensación es suficiente” cuando se trata de vida y cuestionó que el titular del INM, Francisco Garduño, enfrentara sólo una acusación judicial.
El coordinador local de albergues, Miguel Fierro, criticó que funcionarios federales sigan al frente de la agencia, como lo defendió el presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Esa tragedia marcó la frontera
Rosa Mani, activista de Abra, una organización transnacional enfocada en apoyar a los migrantes, lamentó que “definitivamente es una tragedia que vino a marcar la frontera”.
“Lamentablemente esta situación ha traído muchas consecuencias para nosotros, (también) para los inmigrantes, que vienen a la ciudad y ahora dicen que no quieren entrar al albergue porque piensan que lo quemarán”, afirmó el defensor de derechos humanos.
Los activistas insisten en que no se ha hecho justicia ya que los migrantes afectados todavía esperan que el gobierno responda a sus heridas.
Además, comentó que si bien los directivos están en libertad, hay empleados del INM que presuntamente no tienen relación con el incendio, pero han sido encerrados sin que concluyan prontamente sus juicios.
El pastor Miguel Ángel González, quien preside la red de 13 albergues denominada “Somos Uno por Juárez”, coincidió en que seis meses después no hay muchos avances en el caso.
“Creemos que esto no es lo más exacto en términos de justicia, que vemos a un funcionario de alto nivel dando su opinión sobre este pánico migratorio como si nada hubiera pasado”, dijo sobre Garduño.

México ha prometido reparaciones
El jefe de inmigración celebró una audiencia el fin de semana pasado, donde solicitó la suspensión del proceso penal del que es en parte responsable de la tragedia.
“Tenemos que presentar un programa integral para reparar el daño a las víctimas y luego de presentarlo solicitaremos nuevamente audiencia (…) En este caso penal se me acusa sólo por uso indebido del servicio público, no por lo sucedido. la estación “Inmigración”, dijo Garduño al salir de la audiencia.
El funcionario aseguró que ya han depositado 140 millones de pesos (8 millones de dólares) para las familias de los migrantes a razón de 3,5 millones (unos 200.000 dólares) cada uno.
Destacó que los heridos serán liberados del Instituto Mexicano del Seguro Social para reparar integralmente los daños, pero sostuvo que la distribución de recursos es complicada porque involucra la participación de peritos médicos y del cuerpo diplomático.
“No murieron por ser extranjeros, murieron porque eran pobres, porque no tenían 500 dólares para la corrupción, 500 dólares podrían salir del INM, he visto muchos casos, se murieron porque no tenían 500”. dólares.”, comentó el abogado Vasconcello.
Denunció que diplomáticos tanto de México como de los países de origen de los migrantes estaban complicando las reparaciones a las familias.
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