En declaraciones a la AFP el lunes, Saab afirmó haber hecho “oídos sordos” a quienes lo acusaban de ser un fiscal al servicio de Maduro.
Las paredes y el escritorio de su oficina están revestidos con retratos y esculturas del héroe venezolano Simón Bolívar, así como fotografías de él con Maduro y los fallecidos líderes socialistas Hugo Chávez y Fidel Castro. Entre las curiosidades: un pequeño palo de lluvia de madera con la frase “No más Trump”.
Al aprobar su cargo para un nuevo mandato, el fiscal destacó que en los primeros siete años de su administración, 2,12 millones de personas fueron atendidas en el Ministerio Público, 600 por violaciones a los derechos humanos. Soldados y policías fueron declarados culpables y acusados de 21.851 casos de corrupción, incluidos cinco ex ministros de petróleo.
Saab dijo que hubo violencia de protesta “premeditada” que estalló después de que Maduro fuera declarado reelegido temprano el 29 de julio, un día después de las elecciones, en medio de acusaciones de fraude por parte de la oposición encabezada por María Corina Machado, quien afirmó que había pruebas de la victoria de candidato Edmundo González.
Según un balance actualizado del fiscal, 28 personas murieron, unas 200 resultaron heridas y más de 2.400 fueron detenidas, entre ellas un centenar de adolescentes, que según activistas y familiares sufrieron torturas.
“El plan era hacer un reclamo fraudulento para plantear un acto terrorista”, aseveró Saab. “Si no hubiéramos actuado como lo hicimos en ese momento, Venezuela habría estado sujeta a una guerra civil. Por eso digo que fue premeditada”.